Comunidades Slow Food

Con el fin de contar con el apoyo de más personas que tengan afinidad a la filosofía de alimentos buenos, limpios y justos, nuestro modelo organizacional se ha transformado. De esta forma buscamos enfrentar los grandes retos que presenta el sistema alimentario actual, uniendo a más personas con un modelo amplio y plural.

El nuevo modelo es inclusivo y tiene como objetivo que un pequeño grupo de personas pueda crear una Comunidad Slow Food, para que juntas reinterpreten dicha filosofía de acuerdo a su estilo de vida, profesión o intereses, y contribuyan al esfuerzo de otras comunidades en más de 160 países que combaten problemas que dañan nuestro nuestra casa común y las localidades.

¿Qué son?

Las Comunidades Slow Food son grupos de personas alrededor del mundo con interés de compartir y promover el movimiento y los valores de Slow Food tomando como base la Declaración de Chengdú, la cual establece que todas las personas deben tener acceso a comida buena, limpia y justa por derecho.

Carlo Petrini, presidente y fundador de Slow Food.

¿Cómo se forman?

Crear una Comunidad Slow Food es muy sencillo, se requiere un mínimo de 10 personas interesadas en agruparse para lograr un fin común impulsado por los ideales de Slow Food.

Cada integrante debe leer y firmar la Declaración Fundacional como parte del protocolo donde se comprometen como comunidad a:

  1. Tener como objetivo compartir su visión en el contexto local.
  2. Considerar que aquellos proyectos, actividades y demás iniciativas que deseen realizar, sean un medio para cumplir dicho objetivo, para esto sugerimos que nos compartan un plan de trabajo.
  3. Contribuir con una aportación económica anual a la red internacional de proyectos estratégicos conformados por Arca del Gusto y Baluartes, entre otros trabajos.

¿Qué es la Declaración Fundacional de la Comunidad Slow Food?

Es un documento oficial, vigente desde junio 2018, que establece el protocolo para formar una Comunidad Slow Food. Hay distintas versiones que dependen del país en donde se vaya a ubicar la comunidad.

La Declaración Fundacional consta de tres partes, la primera es la más importante y menciona los ideales y valores de Slow Food así como la función de la comunidad como medio de unión y representación de un sistema basado en conocimiento, relaciones, inclusión, seguridad y democracia. La segunda describe el nuevo modelo organizacional (Comunidad) y la tercera define sus fines y compromisos.

Para México, existen dos maneras de llenar el documento de la Declaración Fundacional, en word o en google forms:

Formas de Pago

Paypal:

Depósito o transferencia:

Comida Lenta AC
Banco: BBVA Bancomer
Cuenta: 0197651899
CLABE Interbancaria: 012650001976518995
RFC: CLE140826IM4

Una vez realizado el pago, envía tu comprobante digital o foto del voucher a info@slowfood.mx

PREGUNTAS FRECUENTES / FAQ

COMUNIDAD DE SLOW FOOD

En el Congreso Internacional en Chengdu se ratificó la necesidad de un cambio de piel para Slow Food. Nuestro movimiento está extendido y arraigado por todo el mundo con formas propias de actuación, con la posibilidad de interpretar la diversidad y vivirla en cada territorio con total dignidad. A lo largo de los últimos años ha surgido claramente la necesidad de hacer un cambio. Slow Food no es una asociación tradicional ni una ONG, sino un movimiento que funciona a través de una red que es, en sí misma, la mayor riqueza de Slow Food. Es por eso que el Congreso de Chengdu eligió el modelo organizativo de la comunidad. El término «comunidad» no es nuevo en la historia de Slow Food ni en la historia de la civilización en general. «Comunidad» proviene del latín communitas e indica la capacidad de saber poner cosas en común: experiencias, problemas, recursos, conocimiento, pero también es una manera de posicionarse e interconectarse. En el centro de la idea de comunidad está el bien común, que en nuestro caso está relacionado con la comida, el medio ambiente, la sociabilidad y la espiritualidad. Y su elemento fundacional es la seguridad emocional.

La comunidad de Slow Food es un grupo de personas que comparten los valores del movimiento internacional Slow Food (reafirmados en la Declaración de Chengdu), empezando por la cuestión principal: que la alimentación buena, limpia y justa es un derecho de todos y que, mientras esta se niegue a una sola persona en el planeta, Slow Food no dejará de luchar para garantizarla. Una comunidad está compuesta al menos por 10 personas (el número puede variar en función del territorio) y representa el núcleo básico de la red de Slow Food, tal y como lo representan los convivia. Se establece para lograr un objetivo específico (por ejemplo, la protección y mejora de un alimento local, la creación de un huerto o de un proyecto educativo…) que esté vinculado a los objetivos generales de Slow Food y opera en un territorio específico dialogando con el resto de la red local y regional. Al mismo tiempo, se compromete a fortalecer la red internacional y, en consecuencia, apoyarla de diversas maneras.

Ser parte de una comunidad significa compartir el compromiso de uno mismo con otras personas que creen que Slow Food puede ayudar a cambiar el mundo, a partir de la forma en que se producen y consumen los alimentos. Significa tener un objetivo común y trabajar juntos para lograrlo, organizando actividades de todo tipo (como eventos, debates, proyectos con productores…). Significa contribuir al crecimiento y a la difusión de las ideas del movimiento internacional Slow Food, y al mismo tiempo ser portavoz, apoyar y sostener un sistema de alimentación en armonía con la dignidad de las personas, la justicia social, el medio ambiente y todos seres vivos. Significa hacer un compromiso en la vida diaria para construir una sociedad basada en el conocimiento, las relaciones, la amplitud de miras, la inclusión, la seguridad emocional y la participación.

Todas las personas que se identifiquen con los valores de Slow Food y deseen participar en su difusión e implementación pueden formar parte de una comunidad: tan solo tienen que cumplimentar con sus datos la Declaración de Fundación de la comunidad. La comunidad y sus miembros son activistas del movimiento, tienen a su disposición el logo de la comunidad para sus actividades y, por lo tanto, representan a Slow Food con respecto a su propio objetivo de acción. Aquellos que forman una comunidad no lo hacen “para obtener beneficios” o “un rendimiento”, a pesar de que estos pueden existir y, en algunos casos, ser muy estimulantes. Los que forman una comunidad lo hacen para aportar una contribución a la causa común, para dar algo, para sostener y apoyar el objetivo del movimiento: construir un mundo en el que todas las personas puedan tener acceso a alimentos buenos, limpios y justos.

Las personas que estén interesadas en crear una comunidad deben completar la Declaración de Fundación de la comunidad y enviarla al responsable del área relevante a las oficinas de Slow Food International. La persona responsable evaluará si la Declaración está correctamente cumplimentada en todos los apartados y la enviará al Comité Ejecutivo de Slow Food, que es el organismo que aprueba el reconocimiento de la comunidad y concede el uso del nombre y la marca comercial. El Comité Ejecutivo puede delegar la facultad de reconocimiento de las comunidades a las Asociaciones Regionales y Nacionales de Slow Food, allí donde existan. El Comité Ejecutivo de Slow Food (o la Asociación Nacional o Regional, cuando estén autorizadas) puede no reconocer a la comunidad o decidir retirar el reconocimiento en caso de que haya una violación demostrada del Estatuto Internacional de Slow Food, del Código de uso del logotipo y las Pautas para la recaudación de fondos, así como de cualquiera de los documentos operativos oficiales de Slow Food, o por una causa justa. La comunidad que se haya creado se considerará activa hasta el próximo Congreso Internacional Slow Food, en 2020. Tras el congreso se la invitará a renovar su adhesión al movimiento.

Un convivium es un núcleo organizado de socios de Slow Food, es decir, personas que pagan una cuota anual de membresía individualy que eligen participar activamente en la vida social o a través de los órganos encargados del gobierno de los diversos niveles organizativos de la asociación, tal y como se especifica en los estatutos y en la ley nacional.

El convivium siempre se basa en un territorio sobre el que se tiene una serie de obligaciones: no se limita, por ejemplo, a perseguirun objetivo único, sino que representa a Slow Food en otras realidades del territorio (desde instituciones hasta asociaciones), y además está obligado a dar la bienvenida a cualquier ciudadano que quiera inscribirse en Slow Food.

Una comunidad es un núcleo organizado de personas que no tienen que pagar cuotas anuales individuales para unirse a la comunidad y que no reciben una tarjeta de socio. La comunidad se basa en su objetivo, se limita a representarse a sí misma y a su objetivo y no está obligada a incluir a personas que no pertenezcan a la comunidad.

A partir de ahora, en base a las deliberaciones que se hicieron en Chengdu, los convivia y las comunidades gozan de la misma dignidad y del mismo derecho a hablar dentro de Slow Food. Las políticas de Slow Food se construirán con igual atención y derecho a escucha para ambas entidades.

Todos los nodos locales deben dialogar con el resto de nodos de su territorio: el espíritu fundador de Slow Food y las deliberaciones de Chengdu no permiten conflictos de ningún tipo entre realidades que trabajan en el mismo territorio, aunque tengan características diferentes. El diálogo, la colaboración y el compromiso, por otro lado, no constituyen una limitación a la autonomía de los convivia y de las comunidades dentro del ámbito de sus prerrogativas, como lo establecen los Estatutos Slow Food y los documentos constitutivos.

No lo son automáticamente. Tras firmar el documento constitutivo de la comunidad, los individuos se adhieren a una realidad que, en su totalidad, forma parte de Slow Food, pero sus miembros no son socios, a menos que decidan inscribirse individualmente en la asociación.

No. Los convivia existentes seguirán con su actividad según su historia, al menos hasta el próximo Congreso Internacional de Slow Food, que está previsto para 2020. Por lo tanto, será una transición gradual hacia una nueva forma de organización de Slow Food a nivel internacional, que se construirá sobre la base de las experiencias que madurarán durante estos dos años.

No. La membresía sigue siendo una forma avanzada y efectiva para hacer que un individuo sea protagonista directo de la vida de Slow Food. Es necesario mantener este método de adhesión, especialmente en lugares y contextos donde sea particularmente efectivo.

Este es un escenario que podría ocurrir en muchas ocasiones. Comunidades ya existentes, establecidas en asociaciones u otros organismos o incluso informalmente, decidirán convertirse también en una comunidad Slow Food. No cambia nada: en estas situaciones también se deben seguir los procedimientos previstos en el documento de fundación de la comunidad de Slow Food; en este sentido podemos seguir hablando del “nacimiento de una comunidad o fundación”, puesto que la comunidad se habrá constituido como una comunidad Slow Food.

No, una comunidad de Slow Food se basa en un grupo de personas físicas. Esto no significa que los representantes de una asociación, organización, cooperativa o institución educativa no puedan establecer individualmente una comunidad Slow Food.

No, tal y como se indica en los documentos de directrices aprobados por los delegados en el Congreso Internacional de Chengdu, ningún nodo de la red, ya sea un convivium o una comunidad, puede evitar la creación de otro nodo ejerciendo un derecho de veto. Si un nodo de la red cree que la comunidad no debe ser ratificada por una de las razones mencionadas anteriormente (por la violación demostrada de los contenidos del documento constitutivo de la comunidad, del Estatuto Internacional de Slow Food, de su Código de uso del logotipo y de sus Directrices para la recaudación de fondos o cualquiera de los documentos operativos oficiales de Slow Food, o por causa justa) lo debe comunicar al Comité Ejecutivo de Slow Food International (o Asociación Nacional o Regional, cuando sea delegado), que tomará una decisión sobre el asunto.

Es esencial que las primeras comunidades nazcan por iniciativa de una red local existente. La tarea de los convivia principalmente será identificar y estimular el nacimiento de nuevas comunidades en su propio territorio. Esto puede suceder tanto dentro como fuera de las redes y contactos existentes (comunidad del alimento de Terra Madre, Baluartes, Mercados, Huertos…). También es importante que los convivia sean una parte activa en la relación con las comunidades que nacerán en su territorio, aunque estas no hayan surgido como resultado de su iniciativa directa. Los convivia pueden desempeñar un papel fundamental en la implementación efectiva del modelo comunitario en la futura organización de Slow Food.

En el momento de la creación de una nueva comunidad, los datos de contacto y el objetivo para el que nació aparecerán en el sitio web de Slow Food, en la sección dedicada a la red. Además, el gerente de área de las oficinas de Slow Food enviará una comunicación para avisar a los líderes locales y ponerlos en contacto con el nuevo nodo de la red.

No. Sí es necesario tener un compromiso claro de apoyo al movimiento internacional. El tipo de apoyo variará según los contextos culturales, sociales, políticos y económicos y se decidirá de común acuerdo entre la comunidad y el Comité Ejecutivo internacional (u otras entidades delegadas). Habrá comunidades donen, por ejemplo, su tiempo; otras donarán grandes sumas de dinero, pero lo más importante será el apoyo a aquellos proyectos internacionales que forman una parte esencial de nuestra identidad, como el Arca del Gusto, los Baluartes, los Huertos, el Terra Madre y las campañas. En cada país se identificará una cuota mínima, que será una indicación básica para establecer los niveles de contribución.

Cada comunidad tendrá derecho a usar el logotipo exclusivamente para actividades relacionadas con el compromiso y los proyectos para los cuales nació. El uso del logotipo también estará regulado por el Código de uso del logotipo y las Pautas de recaudación de fondos, por lo que se excluye, entre otras cosas, el uso del logotipo en los productos (alimentos y otros). El logotipo lo crea y lo distribuye Slow Food, ninguna comunidad puede crear su propio logotipo o modificar el proporcionado por Slow Food.

Comunidades

Las Comunidades Slow Food vigentes en México son: